Evitando la arena movediza.
(( Ayer intente despedirme por un tiempo, pero duro poco la despedida… ya estoy en camino nuevamente! A vos, Dani, muchas gracias! ))
Una pasión por la excelencia significa evitar la arena movediza de la complacencia. No quiero generalizar, ni repetir cosas ya sabidas, pero necesito repetirme esta verdad, no por yo ya lo haya logrado, sino porque voy en camino y debemos estar preparados. Cuando nuestros “egos” están fuera de control, perdemos nuestra humildad y nos hacemos arrogantes. Comenzamos a creer que siempre tenemos la razón. Esta arrogancia nos lleva derechito a tomar malas decisiones y a mirar a los demas como si fueran de segunda clase. Nos hacemos muy vulnerable cuando abundan las palmaditas en la espalda y elogios por los resultados que obtenemos. Los antiguos greigos tenían una palabra para esto: “Hubris“. Hubris es un orgullo exagerado o auto confianza mezclada con presunción sobrecargada de arrogancia. La complacencia es el enemigo mortal del desarrollo y del éxito continuo. Es muy fácil pensar que el éxito es algo que alcanzamos y listo. Presumir que por haber obtenido éxitos en el pasado, lo obtendremos en el presente, disminuye las probabilidades de exito en el futuro. La clave radica en una frase de Abraham Lincoln: “Hago lo mejor que puedo de lo que se hacer y deseo seguir haciéndolo hasta el final”. Nunca perdamos de vista la idea de ser lo mejor que podemos ser. Celebremos nuestros éxitos pero nunca no deberíamos vestir nuestra confianza de nuestros logros.



