Por triste que sea, es verdad. Hacé la prueba y fijate! De de 5 personas a quienes les pregunto sobre su experiencia con los dentistas, 4 me dicen que le tienen un real y verdadero pánico. El Dentista por generaciones ha sido uno de los lugares mas inexplicables de mi vida. Hoy lo estoy analizando y nuevamente me pregunto: ¿por qué tanto miedo? De hecho el 5 de julio del año pasado, quedó un regristro en mi blog, donde expresé que detesto visitar su consultorio, a pesar de que Alejo, es una persona que me inspira mucho.
En mi experiencia personal, ya tengo 3 tratamientos de conducto, 2 coronas, 2 extracciones y sigo teniendo miedo! Quizás alguno se anime a decir, que soy el robocop de los dientes, pero no me importa, porque gracias a esos cuidados sigo sonriendo!
El martes pasado, luego de tomar la sabia decisión de madrugar a mi dentista y llegar a su consultorio a las 9 am, lo encontre con todas las pilas de la mañana. Este es un buen punto que aprendí, en lo posible tratar de pedir turnos con el dentista por la mañana y pedir llegar al trabajo mas tarde, ya que por la tarde, a todos nos ataca el cansancio.
Luego de una charla distendida, nos actualizamos un poco de nuestras vidas y le mostre el desafio que tendría, sacarme una muela! En este punto, otra cosa importante es informarse sobre el tratamiento y saber mas que significa. Por ejemplo, cuando alguien te dice que te van a hacer un “tratamiento de conducto” uno cae en un pánico absoluto y se imagina: -Me van a meter un tubo entre los dientes?
-Me van a realizar una perforación y una excavación en mis dientes?
-Me van a hacer un canal entre los dientes?
En palabras simples, el tratamiento de conducto, tambien llamado “endodoncia“, es una manera de salvar al diente, aislar al dolor, y limpiar con unas limitas para dejar el lugar libre de gérmenes. Finalmente se colocan unos aditivos de cemento para luego ser posteriormente sellado.
Los dentistas, como muchos profesionales, al tener que atender gran cantidad de pacientes, no tienen tiempo de informar con detenimiento que significa cada etapa y proceso en la recuperación de sus dientes. Por esta razón y por la amistad que tengo con Alejo Mastropiero, mi odontologo y amigo, me pidió que le arme un video con todos los tratamientos y sus procesos para que sus pacientes puedan observarlo y asi conocer los tratamientos y estar mas tranquilos a la hora de entrar al consultorio. Tambien incluí algunos precios, para informar mejor al paciente.
Puedo concluir diciendo que si! Los dentistas pueden ser tus amigos! Todo empieza en el conocimiento y el descubrimiento de que harán “ellos” cuando “nosotros” abramos la boca en su consultorio! En definitiva, quizas pero de manera muy leve, el miedo se empieza a disipar en mi horizonte, aunque no del todo. Y vos, contame! ¿Cómo es tu experiencia con el odontólogo?
Nadie de los que conocemos al Doctor, hubiera pensado que esto sucedería pero ocurrió!
Rapidamente bajo el chofer y abrió la puerta de la ambulancia. El Médico ya estaba esperándola en la Sala de Guardias, de una Clinica en la Provincia de Buenos Aires. Su madre y ella, con sus 24 años, llegaron con los ojos irritados de tanto llorar por una lesion maxilofacial. Su madre con la mirada perdida, entro casi a los gritos, pidiendo que por favor que ayuden a su hija. Luego comenzó a explicarles lo que le había pasado a su hija. Ella luego de un gran bostezo se discolo la mandibula. Su boca quedo abierta y no la podia cerrar!!! Juntas hicimos toda la fuerza del mundo, pero no pudimos y el dolor se ha tornado insoportable! DOCTOR! Ayudenos!
El Doctor, con su mirada y sus palabras casi mágicas, las invitó a que pasen al consultorio de la guardia mientras, la enfermera le colocaba un calmante.
Desde la Clinica aguardaban el llamado del Cirujano Maxilofacial, especialista en dicha urgencia. El aprovechando su nuevo smartphone (iPhone) comenzó a googlear fotos y procedimientos en videos. Lograron comunicar al Doctor de la Guardia con el Especialista. Mientras hablaba, el buscaba la forma de aplicar el procedimiento que veia en esos videos en ella con sus ojitos cansados de tanto llorar. Su campera amarilla, y la suave caricia de su madre seguian ahi, pero la solución no llegaba.
La conversación telefonica no terminaba, el dolor de ella tampoco. tres eran los procedimientos posibles. Tambien había un cuarto camino para transitar y era colocarle un goteo hasta las 6 am en que el especialista podia llegar a la Clinica. La conversación en el telefono seguia. El especialista le recomendaba un procedimiento, pero el Doctor quería probar otro, que le parecia mas facil.
Su mirada se balanceaba entre su iPhone y su rostro. Se coloco sus guantes. La miro con seguridad diciendo: -en menos de 15 minutos estarás en tu casa! Ella abrió los ojos derrepente, cuando el sintio sintio un click, y luego otro click. El Doctor luego de colocar los pulgares en su boca y haciendo el movimiento indicado, la mandíbula volvio a su lugar.
La pasion de una mirada penetrante del Doctor, logró que a pesar de ser un caso nunca visto por el, con la tecnologia en la palma de su mano y su pasión por solucionar el dolor de su paciente, pudo dar respuesta a un caso puntual de una chica de 24 años. Finalmente, este uso de internet y de los smartphone creo que nos presenta un mundo ideal donde aprendemos, hacemos y solucionamos cosas de manera mas eficazmente.
Cuentan que en un pequeño pueblo, en un gran taller de escultura, un niño entro en aquel estudio del escultor y vio un gigantesco bloque de piedra. Luego de dos meses, regreso y encontró en su lugar una preciosa estatua ecuestre. Mirando al escultor, le pregunto: ¿como sabias que dentro de aquel bloque había un caballo?
La frase del pequeño, provoco una sonriza al escultor, quien le respondió. -La verdad es que el caballo estaba ahí, adentro del bloque. -Mi capacidad, contesto el escultor, consistió en saber ver el caballo e irle quitando el bloque todo lo que le sobraba.
El escultor no añadió trozos de caballo al bloque, sino que libero a la piedra de todo lo que le impedía mostrar al caballo ideal que tenía en su interior. El artista supo “ver” dentro lo que nadie veía. Ese fue su arte.
Con la educación sucede algo muy parecido. ¿Sabian que la palabra educar viene del latín <> y quiere decir exactamente: “sacar de adentro”. La verdadera genialidad del educador no consiste en añadirle al niño las cosas que le faltan, sino en descubrir lo que cada pequeño tiene dentro y saber sacarlo a la luz!
Educar no consiste en copiar nada de afuera sino llevar al limite todas las infinitas posibilidades que cada niño trae dentro.
El educador no debería trabajar como el pintor, añadiendo colores o formas. Debería asemejarse al escultor quitando todos los trozos del bloque de la vida que impiden que ese muchacho muestre su alma tal y como ella es.
Un buen padre, un buen educador, en fin un buen escultor, es el que sabe ver la escultura maravillosa que cada uno tiene revestida talvez de toneladas de vulgaridad. Quitar esa vulgaridad a martillazos -quizá muy dolorosos- es una verdadera obra de arte del educador.
La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos.
En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: “….haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos…..”
Quizá se supriman algunos… detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas.
Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios.
¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios.
A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las “señoritas livianas”, los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que no ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco.
Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros.
Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio.
Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando “Desde el Alma” sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro.
Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa.
Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente.
Gane mucho “vento” sin esfuerzo ninguno.
No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable.
¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera!
El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. “Nunca termina uno de aprender” reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto.
Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. “Olvide hoy, pague mañana”. Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente.
Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea.
Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los “sistemas para enseñar lo que es bueno”, “a respetar, quién es uno”, etc.
Todos estos cursos comienzan con la frase “Yo te voy a enseñar” y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes.
Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba.
Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida.
De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda.
Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo.
“Aprenda a tocar la flauta en 100 años”.
“Aprenda a vivir durante toda la vida”.
“Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje”.
En una busqueda de mails que hice este fin de semana, encontre esta narración muy linda sobre la amistad, pero mas que eso, sobre algunos recuerdos lindos, que todos tenemos por ahi escondidos… Buena Semana!
Te acordas de aquel tiempo en que las decisiones importantes se tomaban mediante un practico “Ta Te Ti suerte para mi”.
Se podrán detener las cosas cuando se complicaban con un simple “pido gancho!”
Los errores se arreglaban diciendo simplemente “va de nuevo”.
Las discusiones terminaban con un “pan y queso”, o con un “biennnnnnnn!”.
El peor castigo y condena era que te hicieran escribir cien veces “no debo”.
Tener mucho dinero, solo significaba poder comprar mas provincias jugando al “Estanciero”, o comprarte un helado, o un paquete de palitos salados en el recreo.
Llenar un frasco con hormigas podía mantenernos felizmente ocupados durante toda una tarde.
Siempre había una forma de salvar a todos los amigos, y bastaba con un grito de “piedra libre para todos los compañeros”.
No era raro que tuvieras dos o tres “mejores amigos”.
“Es muy viejo…” y así te referías a cualquiera que tuviera mas de veinte años.
Siempre descubrías tus nuevas capacidades y habilidades a causa de un “¿a que no te animas?”.
No había nada que fuera mas lindo y prohibido que jugar con fuego, a pesar de que algún mayor te amenazara con que “el que juega con fuego a la noche se hace pis”.
“El último es cola de perro” era el grito que te hacia correr como un desaforado, hasta que sentías que el corazón te salía del cuerpo.
El Poliladrón era solo un juego para los recreos, y era mucho mas divertido ser ladrón que policía.
Las bombitas de agua eran la mas moderna, eficiente y poderosa arma que se había inventado.
La desilusión era haber sido elegido ultimo para el equipo de tu escuela.
Venenosa se refería solo a un tipo de “mancha”, y no a ciertas alimañas o algunas personas.
Para viajar desde la tierra al cielo, solo tenias que jugar “rayuela”.
La red de una cancha de tenis tenia la altura perfecta para jugar un partido de voley y las reglas…no importaban demasiado.
“Verdad / Consecuencia”…si eras nena siempre elegías el color amarillo, ya que solo te preguntaban si era verdad que te gustaba…en cambio si eras varón, siempre e indefectiblemente elegías el color rojo…y ahí nomás pedías un beso…en la boca.
Los hermanos mayores eran el peor de los tormentos pero también eran los mas celosos, fieles y feroces protectores.
Haber llevado un arma a la escuela significaba que te habían atrapado con una onda de rulero.
Nunca faltaban los huevos de chocolate y golosinas que traía el conejo de Pascuas, ni el billete nuevo debajo de la almohada que te dejaba “el ratón Pérez”…..todo a cambio de tus dientes de leche.
Guerra…solo significaba arrojarse trozos de tiza y bollos de papel durante las horas libres…la guerra era algo que había sucedido antes de que naciéramos y que nunca volvería a suceder.
Los helados, por supuesto constituían el grupo de los alimentos básicos y esenciales.
Tu bici se transformaba en una poderosa moto solo con colocarle un cartón duro, o una chapita o una bombita de agua inflada entre los rayos de la rueda…si tu bici tenia el asiento banana… bue… eras el capo máximo de la cuadra.
Cambiar figuritas en el patio del colegio… si eras de los mas chicos siempre aparecía uno de los grandes y te decía que te daba un toco de figuritas por una tuya…claro, lo que vos no sabias era que esa que tenias en la mano era la mas difícil del álbum.
Las situaciones… raras las llamábamos “afilar”, “atracar”, “bailar,
cheek to cheek”, “chapar”, “contigo pan y cebolla”, “corto con”, “ir a mas alto”, “franelear”, “fulana/senorita”, “fulana gusta de”, “fulano habla con”, “largaste o te largo?”, “me arregle con”, “pirovar”, “te vino?”, “eso”,
SI USTEDES PUEDEN RECORDAR LA MAYORIA DE ESTAS COSAS…ENTONCES SIGNIFICA QUE REALMENTE HAN ESTADO VIVOS….QUE HAN TENIDO UNA INFANCIA FELIZ Y QUE EL NIÑO QUE TODOS TENEMOS ADENTRO TODAVIA SIGUE VIVO. POR LO MENOS YO…ME ACUERDO DE TODO ESO.
A TODOS NOS VIENE BIEN TENER SIEMPRE EN MENTE ESOS TIEMPOS EN QUE TODO ERA DISTINTO.
PRESERVEMOS SIEMPRE ESE PEDACITO NUESTRO EN EL QUE TODAVIA SOMOS NIÑOS, PORQUE ES EL QUE NOS HACE RELACIONARNOS ENTRE NOSOTROS Y CON LA VIDA
DE UNA MANERA MAS PURA Y MAS HONESTA.
ESTO SE LO DEDICAMOS A CUALQUIERA DE NUESTROS AMIGOS….QUE NECESITA UN PEQUEÑO DESCANSO EN SU AGITADA Y STRESADA VIDA DE ADULTO…
Y QUE EL ULTIMO GRITE “Piedra libre para todos los compañeros!!!!”
Fidelidad es lo que necesito. No me gustan esos esporádicos que solo tocan y se van. Tanto tiempo pensando en como satisfacerte, para que vengas y nunca mas vuelvas. Si me sos fiel me haces ser un referente válido, en un tema en particular. Ver como regresas es una de las sensaciones mas lindas que me pueden ocurrir. Mirarme de nuevo es mas que conocerme, es experimentarme. Crecer, compartir, disfrutar y vivir en plenitud es lo que mas anhelo. Quiero que te quedes o lo mejor sería que te vayas y que vuelvas pronto. Me gustaría hablarte, gritarte, pero somos muchos y mi voz se confunde en la multitud. Me gustaria que me vuelvas a mirar, que me vuelvas a tocar. No como antes, sino que vuelvas y ahora, solo disfrutes y te relajes. La primera vez puede ser suerte, la segunda no! La primera vez quizas… fue casualidad, y te gusto. La segunda es sinónimo de confianza, de que queres algo mas que un “toquecito”, queres una relación. Concentrarme en que vuelvas es mucho mas importante. Aca estoy pensando, como hacer para que vuelvas a mirarme, como robarte un beso nuevamente. Soy yo, tu marca, queriendo volver a conquistarte!
El famoso multitasking y la gran cantidad de herramientas y tutoriales, nos hace pensar que podemos ocuparnos en hacer muchas cosas, aun cuando no sabemos como! Un día como hoy, un domingo gris, húmedo, ventoso y muy nublado en Buenos Aires, tengo 2 mensajes importantes. 1. Se especialista en algo preciso, concreto y determinado 2. Derivá las cuestiones que te superen a personas adiestratas en eso. Me dejas contarte una historia?
Felix Mendelssohn, el gran compositor, nació en Alemania en 1809. Siendo aún joven, su talento le valió una fama mundial. Una tarde, caminando de incógnito en Friburgo, entró en la catedral, célebre por poseer un viejo y raro órgano. Humildemente, el joven pidió permiso al anciano encargado para probar el instrumento, pero el hombre le dijo: –Ningún extraño puede tocar mi órgano. Sin embargo, el joven músico insistió tan fervientemente que se le dejara tocar, alabando el instrumento, que el anciano consintió, pero sólo por unos pocos minutos. El músico se sentó y empezó a tocar. En seguida el antiguo instrumento respondió a la ejecución del maestro. Parecía dotado de una nueva vida, cuando de sus cañones prorrumpió una gloriosa música. Era como si la catedral no pudiese contener toda la melodía. La música retumbó fuera de las puertas y ventanas. La gente de la ciudad, extrañada, se detenía para escuchar. Cuando se acabó la corta ejecución, el anciano, muy intrigado, preguntó: –¿Quién es usted? Al oír el nombre del ilustre músico, se retiró extrañado y exclamó: –Mendelssohn… ¡y yo rehusé permitirle tocar mi instrumento!
En las manos de un maestro, cualquier instrumento, por mas viejo que sea… suena bien! Esta muy bien que podamos conocer diferentes procesos, y aprender algo nuevo todos los días, con el objetivo de poder controlar cuando derivamos un trabajo específico. Pero pretender tocar como el maestro, es imposible. Por mas tutoriales que leas, hay muchas variables que desconoces y debes tener en cuenta que existe alguien que lo puede hacer mejor y en menor tiempo. Ésta actitud de hacer lo que no sabemos, muchas veces nos hace perder el tiempo y el enfoque en nuestra especialidad. Mi mensaje es breve: Hay que dejar tocar… a los que saben y hacer sólo lo que nos apasioná, para ser especialistas en eso!
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