Mi hija pidió por ellos

Luego de llegar a casa un poco mas tarde de lo normal, antes de acostarnos, los cuatro nos tomamos de las manos y mi esposa le pidió a mis hijos que hagan una breve oración antes de dormir.
Y entre algunas lágrimas, mi hija pidió por la salvación de ellos. Si por esos 2 jóvenes encapuchados que me sorprendieron anoche por detrás con armas de fuego, mientras intentaba entrar a la casa de un amigo para comer unas empanadas.
Todavía estoy en estado de shock y con algunos dolores en la cabeza, luego de los golpes que me dieron con los mangos de sus pistolas. Quiero dar gracias a Dios que definitivamente, estuvo ahí conmigo. En medio de la peor tragedia de mi vida, querida familia, queridos amigos, quiero decirles que ni siquiera tuvieron que suturarme o hacerme puntos en la cabeza, para cerrar la herida.
Estoy bien, con mi Dios, mi mate, mi canción y mi mañana yo estoy bien.
Asi como el agua se desparrama cuando un vaso se nos cae en la mesa, de la misma manera fluye de manera descontrolada toda información negativa. Una trajedia siempre vuela mucho mas rápido. Es por eso, que antes de comenzar mi día, quiero compartirles lo que viví ayer a la noche.
Los segundos que vivimos en un robo son eternos. Espero ser fiel con mi relato a la realidad, aunque lo dudo mucho. Porque mi relato es lo que yo decido recordar que sucedió y eso quiero hacer con ésta carta. Todavía estoy tratando de unir mi rompecabezas y me cuesta. Pero los que saben, me contaron que luego de un fuerte golpe de cabeza, mantenerse lúcido es una buena señal. Por eso, pude decir mi nombre y dar mis datos, y me mantuve despierto, consultando a todos los que me rodeaban… si había actuado bien en darles mi celular a esos dos chicos, junto con las empanadas para que se vayan. No lo se, pero se fueron.
Estabamos entrando con un amigo, a la casa de otro amigo, para comer unas empanadas y seguir la mudanza. No recuerdo bien la hora, pero por lo que me cuentan, fue cerca de la medianoche. Estabamos entrando a la casa, cuando se bajan dos encapuchados de un auto, con armas de fuego en sus manos, y sin poder reaccionar, me quedo en la vereda solo con ellos.
Me quedé paralizado mirando a la pared ladrillos junto a la reja, mientras me decían: -¿Qué tenés en los bolsillos? ¡Dame todo o te reviento! Me toqué ambos bolsillos, saqué mi iPhone y se los dí. Y se fueron y me dejaron. ¡Gloria a Dios!. Claro que si. Mientras mi dulce esposa me acompañaba a las dos guardias, recuerdo como ella me decía: -Amor te hubieran podido secuestrar, pero decidieron dejarte ahí. Te hubieran podido disparar y te dejaron ahi. Te hubieran podido….
Me dejaron ahí.
Pero no estaba solo. De manera insólita recuerdo que tuve paz en mi corazón, y pedía todo el tiempo por mi esposa. Aunque chorreaba un poco de sangre de mi cabeza. Toqué la puerta nuevamente, me abrieron y me fui al baño a intentarme lavar la herida.
No tengo dudas que Dios movilizó toda su infantería celestial para que se fueran lo más rápido posible, sin hacerme mas daño. No tengo dudas de que si sigo vivo, es porque Dios todavía tienen un propósito para mi acá en la tierra. No tengo dudas de que tengo la mejor esposa y los mejores hijos de la historia. No tengo dudas de que mi lágrimas son de agradecimiento porque puedo contar y escribir ésta historia.
Un párrafo aparte para la oración de mi hija, que aun viendo a su papá herido, pidió por la salvación de las vidas de esos dos chicos y me honra sobremanera contarlo. Porque estoy convencido de que la misericordia de Dios se desparrama por cualquier lugar y región, aun en el barrio mas oscuro de nuestras vidas. Dios es fiel.
Una vez mas, ante la incertidumbre y la apatía de ésta sociedad, y no estoy loco, o si, quizas un poco, quiero agradecer a Dios porque hoy tengo una nueva vida, y estoy dispuesto mas que nunca a seguir conciliando, mediando y sirviendo a ésta conflictiva y cruel sociedad.
Te voy a confesar que tengo un poco de miedo. Tambien estoy un poco mareado y aturdido. Y aunque la intolerancia siga reinando, mientras tenga aliento de vida y siga respirando, voy a seguir siendo testigo de su gracia, de su amor y de su misericordia.
Yo tambien te pido por ellos.
Por esos dos chicos y por tantos otros, ruego que te conozcan. Querido Dios, te pido por ellos para que puedan entender que tu amor es más que suficiente. Tu gracia es más que suficiente y te pido que tu presencia les allane el camino y puedan conocerte.
Alguien me preguntará si los perdono. Claro que los perdono, porque la necesidad de ellos es igual que la mía, solo que yo decido buscar satisfacer mi necesidad mas allá de lo que éste mundo pueda ofrecerme. Lo único que nos diferencia es la manera de buscar satisfacer nuestras necesidades.
Por eso Dios, te pido por ellos y por tantos otros heridos de la vida, para que te conozcan y puedan saber que hay un camino mejor. Que la profunda tristeza y desesperación que se manifestó anoche en esos segundos, pueda transformarse en una nueva perspectiva, y permanecer en el recuerdo como el momento en que me diste una nueva oportunidad para seguir amando, así como vos me amaste primero.

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